CRÓNICA 5ª D’A FILM FESTIVAL (Transicions)

Por Ricardo Garijo

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El festival D’A ha llegado a su fin, la edición de este año fue íntegramente online. Gracias a Filmin se han visto 67 películas, pertenecientes al mejor cine de autor y que con suerte pronto encontrarán distribución; sea en formato físico, bajo demanda en plataformas como Filmin, o con suerte en salas llenas de espectadores.

En la Sección Transicions se ha podido ver películas de países cuya tradición cinéfila no es tan conocida en España, he aquí una selección de esa otra mirada que el festival D’A ha ofrecido a sus espectadores.

Atlantis

Corre el año 2025, tras el último conflicto bélico entre Ucrania y Rusia, Sergiy, un ex militar ucraniano intenta rehacer su vida en la zona fronteriza. Trabaja en una metalurgia junto a su amigo Ivan, otro ex militar, con quien se mantiene preparado por si el conflicto volviese a surgir. Esto es hasta que los estragos de la zona, fuerzan a la metalurgia a cerrar y se ve obligado a trabajar repartiendo agua potable y a colaborar desenterrando cadáveres de los soldados caídos para que estos puedan ser identificados y asignados una tumba.

Atlantis ahonda en las cicatrices emocionales que crea un suceso de tal  magnitud. El protagonista y su amigo padecen de estrés post traumático, esto unido al hecho de no poder reacoplarse a la vida normal, llevan a Iván a suicidarse durante un turno en la metalurgia saltando a un recipiente de metal fundido.

Atlantis

Pero no es la única tragedia ya que todo alrededor de Sergiy se encuentra convaleciendo; la población, la economía e incluso el medio ambiente; el aire y el agua contaminado hacen de la zona una inhóspita e inhabitable.

Valentyn Vasyanovych, el director, también es el responsable de la fotografía, montaje y guion de este filme ucraniano. Esto es en parte posible ya que ha decidido rodarlo todo en planos secuencia, la mayoría planos fijos, de valor general o gran plano general; lo que a su vez le lleva a recurrir a pocos diálogos, decantándose más por expresar las emociones del protagonista mediante acciones.

Aunque la película es pausada y contemplativa, el ritmo interno en el que recae el filme, no pesa sobre la sensación en el espectador ya que Vasyanovych hace un minucioso trabajo de blocking, que suele requerir coreografías entre los personajes, grandes vehículos (remolques, grúas e incluso un tren). Todo esto sin descuidar en ningún momento la composición, consiguen que un valor de plano tan abierto, no afecte a la poética de sus imágenes visuales.

Uno de los planos más hermosos del filme, donde esta poética es visible, es justo cuando el tren se detiene, Sergiy observando en la lejanía. Entonces el tren vuelca los residuos de un contenedor, y el metal fundido incendia la colina por la que cae. Así, Sergiy brinda su respetos a su último amigo, Iván, que se había suicidado lanzándose a ese contenedor un par de secuencias antes.

La película solo cuenta con cuatro planos secuencia que tienen movimiento, tres de ellos son planos de seguimiento cámara al hombro. El primero de ellos, el más sentimental, es aquel del suicidio de Iván. Pero los otros dos son totalmente funcionales a la narrativa y siguen a Sergiy cuando este vuelve a la zona que solía ser su hogar antes del conflicto bélico. Es en estos planos, cuando el director continúa reencuadrando en un plano general, que se entiende por qué, dentro de su lenguaje fílmico, se decidió por esos valores. En todo momento de estas secuencias mantiene la distancia, intentando no aderezarlo de emotividad, por respeto intenta contener el dolor y sensibilidad que estos momentos tienen, y que todos los supervivientes a un conflicto civil viven.

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Vasyanovych sabe muy bien lo que quiere contar y cómo contarlo. Ejemplo de esto es el otro movimiento, un zoom que une dos secuencias y entrega el mensaje final del director. Cómo, aún en medio de tanta muerte, la vida se abre paso. Con toda su belleza, con toda su fragilidad.

Disco

Desde Noruega llega la segunda película de Jorunn Myklebust Syversen a la sección de Talents. En ella se puede ver cómo gran parte de la carrera de la directora noruega se ha desarrollado en video-arte y fotografía, ya que a pesar de tener una bella estética, la película carece de cualquier coherencia narrativa.

Un híbrido entre un “coming of age”, un documental y un film propagandístico. En él una joven campeona de baile disco, que pertenece a una núcleo familiar muy religioso, empieza a sentir las presiones y comete actos compulsivos, como la bulimia y en lo que parece una única ocasión aislada, consumir grandes cantidades de alcohol. La historia también divaga sobre cómo a esta chica podría interesarle tener un futuro como cantante; a la vez que intenta encontrar solución a sus problemas, rechazando cualquier ayuda de su profesor de danza o de un psicólogo a quien también solo visita una vez, para intentar encontrar la salvación en la religión. Mientras asiste a distintas congregaciones de fundamentalistas cristianos, como si se tratase de ricitos de oro se sugiere que todo puede ser debido a que su padre abusó de ella de pequeña (sugiere, porque se menciona en dos ocasiones y no se vuelve a ello) o a que su madre está atravesando problemas en su matrimonio con el padrastro de la protagonista, un joven predicador en conflicto con el resto de predicadores a quienes considera impostores.

Esta película literalmente suma distintos conflictos conforme va pasando el metraje, quizás dedicándole dos escenas a cada uno para que parezcan hilvanados, pero lo cierto es que en ningún momento existe, ni por asomo, ningún tipo de cohesión.

Cuando fue entrevistada, sobre por qué no decantarse por un documental acerca de sectas religiosas, la directora responde de manera contradictoria que ella quiere rodar de una forma objetiva a la vez que transmitiendo sus sentimientos sobre lo que ve. Y en efecto, eso hace… Dedicando mucho metraje a los sermones de los predicadores sin ver cómo afectan o repercuten en la protagonista; quien no sufre ningún arco de transformación, solo yendo de un problema al siguiente. Conforme pasa la cinta, la directora sin embargo se vuelve condescendiente, sus burlas hacia las costumbres religiosas de estas “sectas” siendo poco veladas, buscando conseguir aprobación de un público posicionándose en lo obvio, en que cualquier fanatismo, sin importar la religión es peligroso.

Conforme se van dando los conflictos queda también claro que la razón por la que eligió un núcleo religioso, en una iglesia discoteca, siguiendo a una joven que practica la danza disco, es por aprovecharse de lo controvertido y extrañas que las imágenes pueden resultar a la mayoría de los espectadores. Mostrando niñas de 9 años siendo sexualizadas o iglesias evangelistas con luces de neón y grupos pop en lugar de coros.

Esto, más presente que nunca en la última secuencia, cuando con muy mal gusto, rueda una escena que por un momento hace pensar, que el campamento religioso donde se encuentra la protagonista es una versión de Utoya, la isla donde tuvo lugar el ataque terrorista y 77 personas murieron; y que la directora decide rodar una escena de acción.

Lo único que logra salvarse es la puesta en escena visual, pero aún ahí carece de directrices, ya que siempre busca el preciosismo, que el plano sea el más estético, sin importar en qué momento se encuentre de la narrativa. Utilizando las luces y colores de neón sin ningún tipo de criterio.

Jorunn Myklebust Syversen falla claramente como directora y guionista, ya que no toma ninguna decisión, prefiriendo hacer un pastiche de imágenes y escenas polémicas y controvertidas. Lejos de un cine de autor, hace un filme que intenta ser comercial y crítico a la vez, pero que en ningún momento se atreve a posicionarse.

This Is Not a Burial, It’s a Resurrection

De nuevo en la sección Transicions nos encontramos con una de las películas más interesantes de todo el festival, y uno de los directores más prometedores: Lemohang Jeremiah Mosese. Desde Lesotho, el pequeño país enclavado en Sudáfrica llega el tercer largometraje del director africano asentado en Berlín.

This Is Not a Burial, It’s a Resurrection es un film intrigante que parte de un conflicto muy sencillo pero poderoso. Mantoa, una viuda octogenaria, espera en su pequeña aldea rodeada de montañas, a que su hijo vuelva de su precario trabajo en las minas de Sudáfrica. Sin embargo, solo recibe una maleta con sus pertenencias y el cuerpo sin vida de su hijo. Tras enterrarlo, va a hablar con el jefe de la tribu sobre el estado de las tumbas de sus demás familiares, el cementerio cubierto de basura. Es entonces cuando descubre la intención del gobierno central de inundar el valle y transformarlo en una presa, sepultando la llanura que Mantoa conoce como su hogar bajo las aguas.

Habiéndolo perdido todo, ella se decide a luchar, no estando dispuesta a perder lo único que le queda: la tierra donde están enterrados sus muertos; su marido, sus nietos y ahora su hijo. Mosese representa esto a la perfección, manteniendo una composición simétrica, donde durante la mayoría del metraje se puede encontrar a Mantoa en medio de la imagen, siempre un referente perenne, dispuesto a aguantar todo lo que le venga encima. Aquello que serán las presiones sociales, así como amenazas.

Mosese demostrando una fuerte personalidad en su estilo de dirigir, en la mayoría de los encuadres exteriores, mantiene el horizonte en el tercio inferior, siendo casi toda la pantalla para un cielo que parece siempre listo para precipitarse, alertando de la metáfora del diluvio, que son las aguas del progreso y el capitalismo que buscan sepultar la aldea; y reorganizar esta tribu que lleva durante años viviendo allí, a las afueras de una ciudad.

La sutileza con las que rueda la soledad de Mantoa; el extraño narrador, que sugiere un niño que vio lo sucedido antes de crecer en las empobrecidas faldas de una ciudad; la poesía de las imágenes; así como la fantasmagórica atmósfera que el director africano consigue, evoca el eco de un gran director también presente en esta edición del D’A: Werner Herzog. Y no cualquier Herzog, sino el mejor, aquel anterior al cambio de siglo.

This Is Not a Burial, It’s a Resurrection explica a la perfección el furor que causó en Venecia y en la Berlinale, y que asenta a Mosese como un director a seguir. Además de eso, demuestra que los medios no es lo único que importa, a la vez que nos recuerda que las buenas historias pueden venir de donde uno menos se lo espera.

Ghost Tropic

También en Transicions se encuentra Ghost Tropic, la última película de Bas Devos, quien es conocido por Violet, su Ópera Prima con reminiscencias de Paranoid Park de Gus van Sant, y que forma parte del catálogo permanente de Filmin.

La acogida por parte de la crítica, a esta última película del belga fue un tanto mixta. El film cuenta con un buen setup inicial; Khadija, una mujer de origen marroquí se pasa su parada de metro, encontrándose sin dinero en mitad de la noche en la otra punta de la ciudad. El resto de la historia es muy sencillo a nivel dramático, mientras se acompaña a esta mujer en su viaje de vuelta a casa.

De una escasa duración de 85 minutos, la cinta narra cómo en ese viaje de la protagonista, ella se encuentra con distintos personajes que habitan la ciudad a esas horas de la noche. Los fantasmas a los que el título hace referencia, y a los que Khadija pertenece por primera vez. El filme es un sutil poema a las metrópolis que duermen, y aquello que sabemos existe, pero raras veces vemos.

Su ritmo pausado, así como la gran cantidad de planos de los escenarios que Khadija visita, posteriormente vacíos, puede hacer que la cinta se sienta como que carece de propósito. Pero lejos de eso, Devos consigue atrapar bella poesía en las imágenes de la ciudad que funcionan en forma de naturalezas muertas. De igual manera, los planos que rueda con la técnica “phantom ride” (la cámara flota hacia delante, como si fuera un ente propio) resultan como el propio nombre podría sugerir, un acierto muy grande para la narrativa.

En el desarrollo de los personajes, nos encontramos con entrañables sujetos, cuyo único delito es pertenecer a la nocturnidad. Entre ellos, el más tierno es la propia Khadija quien mira con ojos de niño el nuevo mundo que le rodea. Si bien por guion, el belga tiene una escena en un autobús que no aporta nada, y que se siente artificiosa, sí que es capaz de hilar de manera sutil, la idiosincrasia que crece dentro de Khadija. Quien se encuentra cansada y desea llegar a casa, pero que se resiste a abandonar la que seguramente sea la mayor aventura que ha experimentado en mucho tiempo.

Una película, que intenta apostar por lo onírico desde lo más terrenal, y que a pesar de tener un planteamiento de odisea, es un efímero poema a la ciudad de noche, una oda a las cosas pequeñas que damos por hecho. Un breve respiro cuando termina el bullicio.

Lista de imprescindibles de esta edición del D’A (por categorías)

Nomad: In the Footsteos of Bruce Chatwin

Saturday Fiction

Hotel

Amour Fou

Little Joe (también formó parte de Direccions)

Aznavour by Charles

Satantango

Abou Leila (Mención Honorífica de la Crítica)

A White, White Day (Premio Talents)

Transicions

Atlantis

This Is Not a Burial, It’s a Resurrection

Un Impulso Colectivo

My Mexican Bretzel (Premio del Público)

Crónicas del festival

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Restrospectiva de Jessica Hausner

La directora y guionista austriaca Jessica Hausner se dio a conocer al mundo cuando su película Lovely Rita (2001) formó parte de la categoría Un Certain Regard del prestigioso Festival de Cannes. Esto sería una tónica que se repetiría, ya que no sólo su ópera prima, sino sus siguientes tres largometrajes se estrenarían en dicha categoría, hasta que en la edición pasada de Cannes, su nuevo film, Little Joe (2019) diera el salto a la categoría principal, valiéndole a Hausner una nominación a la Palm D’Or.

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Crónica 2ª D’A FILM FESTIVAL (Direccions)

Direccions es la más exquisita de las secciones del D’A Film Festival, en la que se proyectan las últimas películas de algunos de los más consagrados cineastas a nivel internacional. Referentes mundiales que sirven de influencia para muchos de los cineastas noveles que compiten en el resto de categorías. Nombres de la talla de Hausner, Herzog o Honoré, que tras estrenar sus cintas en festivales como Cannes o Venecia, tienen ahora la oportunidad de estrenar en España o en Cataluña (y en los hogares de estas dos naciones también, vía Filmin) gracias al D’A.

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CRÓNICA 3ª D’A FILM FESTIVAL (Especials)

Además de la incontenible Sátántango, de Bela Tarr, las sesiones especiales (Especials) del D’A Film Festival Barcelona, reúnen siete sesiones más de programación, accesibles desde Filmin.es, entre las que hay retratos generacionales, documentales y biopics de artistas, películas de found footage e incluso una comedia afro-futurista y metafísica (Jesus Shows You The Way To The Highway).

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