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CRÓNICA 2ª D’A FILM FESTIVAL (DIRECCIONS)

Direccions es la más exquisita de las secciones  del D’A Film Festival, en la que se proyectan las últimas películas de algunos de los más consagrados cineastas a nivel internacional. Referentes mundiales que sirven de influencia para muchos de los cineastas noveles que compiten en el resto de categorías. Nombres de la talla de Hausner, Herzog o Honoré, que tras estrenar sus cintas en festivales como Cannes o Venecia, tienen ahora la oportunidad de estrenar en España o en Cataluña (y en los hogares de estas dos naciones también, vía Filmin) gracias al D’A.

Por Ricardo Garijo

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Nomad

Werner Herzog siempre ha creído que existe un poder mágico en viajar caminando, algo que dejó patente en 1974 cuando anduvo desde Munich hasta París con la esperanza de que su mentora, la crítica fílmica Lotte H. Eisner, quien se encontraba en su lecho de muerte, pudiera sobrevenir su enfermedad.

Ahora en su último documental, Nomad: In the footsteps of Bruce Chatwin (2019), relata la vida del escritor y aventurero británico, con quien su camino se cruzó en más de una ocasión. Cuenta lo que motivó a Chatwin a emprender sus primeros pasos y cómo ello lo llevó por todo el mundo, volviéndose el camino que transitaba un destino propio, más importante que a dónde iba a parar. Una visión  que coincide con la del propio Herzog.

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Es por ello que, conforme transcurre la película, esta se transforma en un tratado sobre la amistad, sobre el respeto mutuo y cómo la obra de uno influyó en el otro. Si bien, un breve corto documental de aborígenes que Herzog filmó fue de lo último que vio Chatwin antes de sumirse en coma; el macuto de Chatwin ha acompañado a Herzog en sus viaje, incluso apareciendo en una de sus películas. Más aún, uno de los libros de Chatwin fue el material que Herzog adaptó para guionizar su última colaboración con el siempre visceral Klaus Kinski: Cobra Verde (1987).

Aunque excéntrico y atrevido, bien es cierto que el director teutón tiene una disposición humilde, que puede quedar escondida bajo su arrolladora personalidad. Por eso, estamos ante un documental, que sin preverlo, es bastante autobiográfico; hasta el punto, que al ser Herzog parte de la historia, pasa más tiempo delante de cámara que de costumbre. En más de una ocasión viéndose forzado a repetir que él no es el protagonista de la película.

Un bello retrato de dos grandes aventureros y su amistad, la cual se centra alrededor de un profundo camino espiritual, que poco encaja con los tiempos materiales que corren. Sin embargo, por mucho que se les pueda tachar de idealistas, o incluso locos, no hay que olvidar que, tras su viaje de Munich a París, Eisner vivió durante nueve años más. Puede que Chatwin y él estén en lo cierto, después de todo…

Roubaix, une lumière

La nueva película de Arnaud Desplechin recibe su nombre de Roubaix, una de las ciudades más pobres de Francia. En la historia acompañamos al comisario local, interpretado por Roschdy Zem, y a su unidad de policías, mientras intentan resolver los crímenes que tienen lugar en la víspera de Navidad.

El comisario tiene un gran arraigo hacia la ciudad, ya que se mudó a ella de pequeño, y ha pasado toda su vida ahí; al igual que Desplechin, quien nació en Roubaix a principios de la década de los sesenta, cuando la urbe aún albergaba las  fábricas de la zona, y antes de que la posterior desindustrialización sumiera a la ciudad en la pobreza, convirtiéndola en una de las más peligrosas de Francia. Por ello, no es difícil suponer que la nostalgia del protagonista por la ciudad, y por cómo esta  ha cambiado a peor, es la del propio Desplechin. Quien para dar más veracidad se basa en casos reales de Roubaix, así como en un reportaje sobre la labor de los policías en dicha zona.

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El reportaje, citado como inspiración por el director, sirve de explicación a el por qué Desplechin decidió rodar cámara en mano, optando por estabilizar muy poco la imagen, aun en los planos más cerrados. Dándole un carácter documental a la vez que atrapando lo convulso de la vida en la zona; en ocasiones con su forma de adentrarse en pequeños lugares sin cortar plano, recordando a cintas bélicas. Y en ello recae el mensaje de Desplechin, quien abre la cinta con unos títulos que avisan que no solo los casos son reales, sino también las víctimas y los delincuentes. Este mensaje cobra mayor significado con el paso del metraje, ya que no solo se percibe la potencial culpabilidad de todos aquellos que son llevados a comisaría, sino que todos ellos también se convirtieron, desde otra perspectiva, en víctimas. Ya que además, con el devenir de los casos va quedando claro que los individuos no tienen una verdadera motivación detrás de sus acciones criminales. La película funciona así como una radiografía de Roubaix y de sus habitantes, ciudadanos olvidados, que comparten una vida árida, llena de dureza y cuyo único sentido es el de intentar sobrevivir.

Por su parte tanto Zem como Lea Seydoux, quien le acompaña en pantalla, están magistrales a la hora de representar ambas caras de la moneda; sabiendo mostrar cómo detrás de esa aparente coraza, anida un miedo auténtico y todo un mundo de humanidad. Resumiendo, Desplechin ha pergeñado un interesante thriller (que pudo disfrutarse poco antes del confinamiento en el programa de ‘Inéditos’ de la Filmoteca Española), que destaca por conseguir mostrar cómo la ternura y la calidez pueden sobrevivir aun en el más inhóspito de los lugares; ya que el ser humano es bien capaz de compaginar los actos de crueldad más extrema con pequeños milagros de bondad. Milagros, por los que dicho sea de paso, y como bien sabe el protagonista de la cinta y el propio Desplechin, merece la pena luchar.

Saturday Fiction

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El subgénero de espionaje se ha visto devaluado en los últimos años, con la mayoría de las grandes producciones enfocadas en los blockbusters de acción, superhéroes y aventuras. Salvo contadas excepciones, entre las que se encuentran alguna de las adaptaciones del siempre fiable John le Carré, el género ha dejado de ser utilizado como estímulo para el espectador. Sin embargo esto no sucede con Saturday Fiction, el nuevo film de Lou Ye. El melodrama tiene lugar la semana anterior a que Japón bombardease Pearl Harbor; cuando una reputada actriz china es enviada a Shangai para obtener información para el bando aliado. En ese momento, Shangai estaba dividida en muchas concesiones, ocupadas por los distintos bandos, convirtiéndole, bajo su aparente calma y una falsa sensación de seguridad, en territorio de nadie.

Además, la historia plantea una trama afectiva, en la que la famosa actriz Yu Jin, -interpretada por Gong Li, una de las musas de la Quinta Generación del Cine Chino-; se dirige a Shangai para protagonizar la obra de uno de sus antiguos amantes.  El suspense argumental se enriquece con toques dramáticos y se refuerza por distintas subtramas que renuevan el conflicto principal: ¿Quién es en verdad Yu Jin? ¿Y cuál es su propósito? Yu Jin es un rico personaje multidimensional,  que va desvelando cada una de sus capas. Todo mundo quiere algo de ella pero, ¿qué es lo que ella se dispone a hacer? Porque, Yu Jin es actriz, esposa, amante y espía. La mujer de las mil caras, dependiendo quien tenga delante. Una fuerte reflexión hacia el oficio del actor y el distinto significado del termino “ficción”.

Y aunque la mayoría de los halagos acerca de Saturday Fiction se ciñen a la elegante fotografía en blanco y negro, que evoca el mejor cine negro de Hollywood; o al increíble diseño de arte (una película ambientada en el Shangai turbulento de hace ochenta años); el elemento que lo articula todo, y lo potencia, es la manera en que Lou Ye trabaja, desde la escena de apertura, el concepto de la meta narrativa. Se trata de un fino trabajo de guión y de dirección, que consigue ir incrementando la tensión jugando a la ficción dentro de la ficción, como en las matrioskas que albergan una muñeca dentro de otra, para lo que se sirve también del espacio fílmico, logrando que las escenas parezcan distintas tomas que dan sentido al todo, y sin desdeñar la ambigüedad a que realidad pertenece lo que se ve.

El mayor acierto de Lou Ye es entender que no hay mayor entretenimiento que el desafío. Ya que en el subgénero de espías, muchas veces lo importante no es el secreto a descifrar, sino dónde yacen las lealtades, y hasta donde están dispuestos a llegar los personajes. Lou Ye arma un hermoso rompecabezas a la altura del mejor cine negro, con una Yu Jin que nada tiene que envidiarle a George Smiley.

Crónicas del festival

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Restrospectiva de Jessica Hausner

La directora y guionista austriaca Jessica Hausner se dio a conocer al mundo cuando su película Lovely Rita (2001) formó parte de la categoría Un Certain Regard del prestigioso Festival de Cannes. Esto sería una tónica que se repetiría, ya que no sólo su ópera prima, sino sus siguientes tres largometrajes se estrenarían en dicha categoría, hasta que en la edición pasada de Cannes, su nuevo film, Little Joe (2019) diera el salto a la categoría principal, valiéndole a Hausner una nominación a la Palm D’Or.

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Crónica 3ª D’A FILM FESTIVAL (Especials)

Además de la incontenible Sátántango, de Bela Tarr, las sesiones especiales (Especials) del D’A Film Festival Barcelona, reúnen siete sesiones más de programación, accesibles desde Filmin.es, entre las que hay retratos generacionales, documentales y biopics de artistas, películas de found footage e incluso una comedia afro-futurista y metafísica (Jesus Shows You The Way To The Highway).

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