CASO CLINICO EN LA CLINICA

CASO CLINICO EN LA CLÍNICA

por Dita Delapluma

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AFICHE CASO CLINICO EN LA CLINICA

A duro la preferente.

Empatía. Se conoce como la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Es la base del entendimiento, y siempre es positivo tener una cierta cantidad; quien carece de ella, se ve imposibilitado para entender cómo se siente otra persona, es un psicópata. Pero tenerla en exceso, tampoco es grano de anís, y más si pretendes ser médico.

Eso es lo que le sucede a Jerome Littlefield (Jerry Lewis) en nuestra cinta de hoy, Caso clínico en la clínica. Jerome es un enfermero muy entusiasta que sueña con ser médico, pero padece un trastorno llamado Empatía de identificación neurótica, que consiste en que no puede ver a alguien sufrir, sin sufrir él mismo lo que padece el paciente. Su caso se agravará más aún cuando un antiguo amor de juventud sea ingresada en el sanatorio donde trabaja, después de intentar suicidarse tomando píldoras.

En clave de humor, con la comicidad desbordante y excesiva de Lewis, Caso clínico… nos cuenta una historia llena de humanidad y ternura, en la que un hombre no es ni pagafantas, porque el objeto de sus deseos apenas si sabe que existe, mientras que la chica que le ama tal como es, sufre por que no se siente querida. Las cintas de Lewis, rodadas en su mayoría en una época en la que los roles de hombres y mujeres estaban cambiando, solían pecar de cierto machismo, como vimos en El ceniciento o Lío en los grandes almacenes, en la que un humilde ascensorista no toleraba que su prometida ahorrase dinero para casarse, sino que debía hacerlo él… sin embargo, Caso clínico… es una de sus cintas, en ese aspecto, más modernas, y vemos en ellas a mujeres con poder que toman decisiones no sólo sobre la marcha de un negocio, sino también sobre sus propias vidas.

Caso clínico en la clínica es una película llena de momentos hilarantes, con la torpeza infinita de Jerry Lewis, pero en la que también vemos que el amor, a veces, no lo puede todo ni es suficiente para vencerlo todo. Que a veces, no basta con querer mucho a una chica para que esta se enamore de nosotros y todo sea feliz y mágico… y está bien que sea así. El amor no se podía forzar, pretenderlo era engañarse a uno mismo y al otro, pero podía ayudar a curar y a sentirse bien con uno mismo el admitirlo. Os dejo con la secuencia de créditos, y al loro la curiosidad, ¡se podía fumar en un hospital!:

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