por Adelaida Valcarce

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BEAUTIFUL BOY, SIEMPRE SERÁS MI HIJO

Presentada en la 66ª edición de la Sección Oficial del Festival de San Sebastián, Beautiful Boy está dirigida por Felix Van Groeningen, realizador entre otras de Bélgica (2016) y de la muy memorable Alabama Monroe (2012). La película narra la historia, basada en el best seller, de las memorias de David y Nick Sheff, interpretados por Steve Carell y Timothée Chalamet, como el padre y el hijo que han de enfrentarse al fantasma de la adicción a las drogas, lo que pondrá a prueba todo el amor que han construido juntos a lo largo de los años. Resumiendo la biografía de los protagonistas y el storyline, David es un padre de familia cálido, entregado, que ha construido un paraíso de clase acomodada para su familia. Todo se pone en peligro cuando su hijo adolescente, Nick, es devorado por la adicción a diferentes sustancias. La droga tomará el mando de su vida y el joven se adentrará en un universo sin límites que de manera cíclica e insaciable le arrastra al desastre.


Sostenido por un soberbio reparto triangular formado por Carell, Chalamet y Maura Tierney (la menos protagonista es esta última, quien pese a su escaso diálogo, viene caracterizada por un silencio muy evocador y elocuente), el filme propone un interesante estudio de personajes, en el que las interpretaciones resultan muy convincentes y emotivas, llegando a ser muy cercanas para los espectadores (sobre todo para los que sean padres…, o hijos), en un film muy reflexivo que expone, pero ni juzga ni condena, constatando, o llegando a la conclusión, de que si la persona afectada no se compromete a cambiar, poca cosa pueden hacer los demás, ya que cada decisión es personal y resulta difícil ayudar a alguien que no quiere.

BEAUTIFUL BOY

Con respecto a Timothée Chalamet, el joven actor vuelve a brillar con luz propia. Si bien su papel no es tan disfrutable y redondo como el que tenía en Call me by your name, sí que consigue despertar un sentimiento de desesperación y angustia, a través de ese torbellino emocional que canaliza por medio del consumo de drogas. Pero es Steve Carell el auténtico protagonista del film, quien se termina de reivindicar en un papel dramático. En definitiva, Beautiful Boy, siempre serás mi hijo renuncia a exhibir los aspectos más crudos y miserables de las adicciones, pues apuesta por los sentimientos encontrados y los matices emocionales.

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Última modificación: 17 marzo, 2019

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