Hacer una película de fantasía y terror, donde se mezclen por igual el realismo que la magia, con grandes dosis de humor negro y sin perder de vista el foco del miedo y la amenaza, no es sencillo. Si encima pretendes hacerlo en España, estás completamente loco. O eso, o te llamas Álex de la Iglesia y eres el protagonista del documental que tratamos, Herederos de la Bestia, donde nos vienen a contar cómo fue eso de rodar algo como El día de la Bestia en un país donde eso del fantaterror al público le suena a pelis baratitas de Paul Naschy, a los productores les suena a fracaso, y a los críticos a la peor de sus pesadillas: cine divertido.

El día de la bestia fue una cinta estrenada en el año 1994, poco después de la eclosión de Álex de la Iglesia como cineasta gracias a la celebrada Acción Mutante y a su corto Mirindas Asesinas. Nos cuenta la historia de un sencillo y poco llamativo cura de pueblo que sabe que el Maligno está a punto de venir al mundo encarnado en ser humano como en su día lo hizo Jesucristo, y su misión es intentar detenerlo. Este argumento, que puede resultar curioso e incorrecto hoy en día, fue rompedor hace veinte años.

Tal como nos cuentan en el documental, el cine de fantasía cuenta con un gran lastre en nuestro país por la falta de financiación. La Ley Miró, que pretendía proteger y ayudar al cine español dando prioridad en las subvenciones a las películas que tratasen temas costumbristas e históricos, lo que hizo en realidad fue mutilarlo, obligando a los cineastas a presentar temas manidos, poco atractivos y áridos para el público si querían hacer cine (luego nos extraña que tengamos “sopicientas” películas acerca de la Guerra Civil; ahora ya sabéis por qué).

A través del documental, nos hablan tanto el propio director como sus colegas, haciendo un recorrido primero por el historial del director y cómo pasó del formato del cortometraje en Mirindas Asesinas, al Cine con mayúsculas en el largometraje. En palabras tanto de ellos, como de los encargados de maquinaria, atrezzo y apartado técnico, nos enteramos de cómo fue conseguir la financiación, la producción y las dificultades que tuvieron que pasar para conseguir los efectos apetecidos y el ambiente necesario para una cinta que, con una base de humor negro, consiguiese dar miedo. Asimismo, en boca de los actores de la cinta como el inefable Santiago Segura, Nathalie Seseña o Armando de Razza, nos enteramos del modus operando de De la Iglesia como director, de los pormenores del rodaje entre los actores e incluso de algunas anécdotas muy divertidas.

¿Es necesario haber visto El día de la bestia para disfrutar de éste documental? No. Es aconsejable, pero no imprescindible, y puede ser visto simplemente para saber más de éste director y de una película que hoy día se ha convertido ya en un clásico del cine, y no hablo sólo del cine español, sino que ameritó su entrada en la Historia del cine por propia valía.

El día de la bestia se convirtió muy pronto en una película de culto, la película que todos los que fuimos adolescentes en aquellos años queríamos ver y que nos hizo mirar con otros ojos al cine español. Fue la cinta que dio gran fama a Segura y posibilitó su labor como actor y director en la saga Torrente y que hizo factibles que muchas otras producciones actuales alcanzaran la fama que se merecen, como Los cronocrímenes, La herencia Valdemar, Celda 211 o REC. En palabras de César Strawberry, vocalista de Defcon Dos y creador de parte de la banda sonora original de la cinta, “era tan buena, que no parecía cine español”.



Última modificación: 23 febrero, 2020

Comentarios

Comenta o responde a los comentarios

Tu dirección de correo no será publicada.