Meh. Bueno, ya sólo me quedan 999 palabras más, seguro que si me pongo a ello, las saco.
Cuando uno va a ver cine independiente, por norma general sabe que le espera una historia con un ritmo narrativo muy diferente al acostumbrado. Sabe que se va a enfrentar a una historia sin pirotecnia, sin efectos asombrosos, tal vez con poca o ninguna música. Es posible que se tenga que enfrentar a una historia débil, donde cuente más la forma que el fondo, y quizá sin ningún tipo de alivio cómico. Es normal, el cine independiente está mucho más cerca del arte y, como tal, no se preocupa de gustar ni de entretener, sino sólo de transmitir. Pero cuando uno se pone frente a cine comercial, a decir verdad, no espera encontrar nada de lo anterior, y menos aún espera encontrarse TODO lo anterior, pero encima sin el contenido artístico.
Chris, un hombre negro, va a pasar un fin de semana con la familia de su novia, blanca, a quienes no conoce aún. En un principio, la acogida parece cordial, pero la madre de su novia se ofrece a hipnotizarle para quitarle el vicio de fumar, y a partir de ahí, empiezan a suceder cosas un poco extrañas. No puedo decir absolutamente nada más sin reventarla.
En la confección de guiones, existe una máxima: no robes su tiempo al público. Y en el cine de terror, hay otra máxima: una película es tan buena como su villano. En Déjame salir, me duele reconocer que no se cumple ninguna de las dos máximas; la historia es tirando a floja, el guión no tiene giros asombrosos y resulta predecible, y en cuanto al villano… la mera verdad es que no hay villano como tal. Están “los malos”, digámoslo así, pero no existe un Villano digno de tal nombre.
¿Estamos ante una mala película? …No. No del todo al menos. Desde luego, dista mucho de ser la gran maravilla que han vendido otros medios y cuyas críticas que dicen que es la película más terrorífica que han visto nunca, me inducen a pensar que debe ser la primera cinta de terror que han visto. De hecho, yo no la metería dentro del cine de terror, sino más bien de intriga. Para que una cinta sea de terror, llamadme clásica, pero debería dar miedo en algún momento y a mí (que no me distingo precisamente por mi valentía), ni el menor sobresalto me rozó de lejos. No obstante, es una cinta con una historia, aunque pobre, sólida y bien llevada o al menos llevada con dignidad.
Los actores no parecían encontrarse en su mejor momento. Salvando al protagonista, cuya actuación física es meritoria (eso sí, vocalizar, poquito. A cualquiera que os diga que con el doblaje se estropean las películas y se pierde la calidad de las actuaciones originales, ponedle esta peli en vo. Estoy segura de que a un inglés, le harían falta subtítulos para entenderles a él, y a la protagonista femenina), el resto de actores no resultan en absoluto creíbles, y sus reacciones me producían más hilaridad que inquietud; sus actuaciones o resultaban pobres, o sobreactuadas e impostadas. Mención de falsedad merece la protagonista femenina, cuyo papel parece quedarle grande por todas partes, en especial en la segunda mitad de la cinta, que es donde su papel le exige que actúe.
Déjame salir es una cinta con buenas intenciones y grandes expectativas, pero de mala resolución. Una historia que podría ser mucho mejor con actores más entregados y una duración inferior. Resulta muy difícil empatizar con el protagonista, tan lejano y frío parece. La cinta dura algo más de hora y media y se hace pesada. Cuando estamos frente a una cinta de intriga, es primordial dar al espectador un protagonista con el que, si no se identifica, al menos simpatice, o de lo contrario, el suspense no nos tocará, porque el personaje nos será indiferente; es asimismo imprescindible conceder al espectador el menor tiempo de pausa posible, porque si se lo damos, se parará a pensar y nos descubrirá el truco, adivinará qué va a suceder. En Déjame salir, esto es lo que sucede: la narración es tan lenta y los protagonistas tan fríos que, en lugar de prestar atención a sus nimias conversaciones, me puse a pensar y saqué la intriga. Para lo cual, dicho sea de paso, no era preciso llamarse Herschel Layton.

Déjame salir es una película de intriga con una buena historia, pero una mala factura. Entretenida, pero que no soporta un segundo visionado. Satisfactoria, pero sin golpes de guion, humor, actuación o terror que la hagan única. En conjunto, una cinta sólo mediocre.




Última modificación: 23 febrero, 2020

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