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ESTRENO HBO: EUPHORIA (EPISODIOS ESPECIALES)

3.5/5

Por Nerea Sanz Campos

EUPHORIA UN CHOQUE EMOCIONAL NO APTO PARA TODOS LOS PÚBLICOS

Agobiante pero fresca; dura pero esperanzadora; obscena pero especialmente bella… el coctel de emociones que genera Euphoria es una vivencia trascendental que vale la pena experimentar. La serie se muestra innovadora y transgresora en relación al tratamiento que ofrece sobre temas tabú como el sexo, los trastornos mentales, o la empoderante idea de mostrar la diversidad de los cuerpos desnudos en todo su esplendor. Pero en un primer contacto algo falla: da la sensación de que Euphoria peca de recurrir al cliché y a la vía fácil para lograr la evidente pretensión del relato de provocar rechazo. Incluso el actor Brian «Astro» Bradley, impactado por el contenido de sus escenas, decidió no continuar interpretando a MCkay después de trabajar en el episodio piloto de la serie; por lo que a partir del segundo capítulo es Algee Smith quien interpreta al joven jugador de fútbol que tendrá problemas de adaptación al principio de su carrera universitaria.

UNA NUEVA FORMA DE HABLAR DE LOS TEMAS DE SIEMPRE

Aunque cueste superar un complicado primer capítulo que plantea la serie como una performance surrealista y provocadora con tintes de drama adolescente, pronto se equilibra tornándose en una alegoría que nos acerca a temas tan duros, crudos y veraces como la drogadicción, las enfermedades mentales, la construcción de la identidad y la vergüenza. Porque si algo tienen en común todos los personajes de esta serie es que tienen algo de lo que avergonzarse, y esto condiciona sus vidas hasta el límite.

EUPHORIA: SIN LÍMITES PARA QUIENES CREÍAN HABERLO VISTO TODO

Los límites son precisamente eso que esta serie desconoce tanto en la realización técnica como en la narrativa. Euphoria se permite licencias para todo: romper la cuarta pared, introducir pensamientos a modo de sketchs, mostrar el placer o la paranoia a través de técnicas más experimentales, tratar la realidad como una fantasía y las fantasías como realidades… planteando un interesante viaje sensorial a un joven y exigente target que creía haberlo visto todo. 

ZENDAYA Y SCHAFER: DOS DIOSAS DE LA INTERPRETACIÓN

Lo que tampoco tiene límites es el talento de Zendaya Coleman, quien protagoniza la serie interpretando a Rue Bennett, una joven drogadicta con trastorno bipolar; papel que la llevó a hacer historia convirtiéndose en la persona más joven en recibir un Emmy. Es imposible no enamorarse de ella, porque es fantasía desde el minuto uno en el que la serie arranca son su propia voz en off narrando la historia. En sintonía con ella y casi rozando la perfección aparece Hunter Schafer, la actriz que interpreta a su inseparable amiga Jules, una joven transexual con complejas habilidades sociales. Es la relación entre ambas el tesoro más preciado de una serie que nos recuerda a menudo a las usuales ficciones americanas de adolescentes en institutos de pasillos repletos de taquillas, equipos de animadoras y quarterbacks cañones.

EPISODIOS ESPECIALES DE EUPHORIA: BAJO EL SIGNO DE LA COVID-19

Los dos capítulos especiales recientemente estrenados fueron rodados bajo estrictas medidas de seguridad, derivadas de la pandemia provocada por el coronavirus. Lo que probablemente fundamentó determinadas decisiones técnicas como el hecho de que cada capítulo se desarrolle mayormente en una única localización, manteniendo las distancias y recurriendo a recursos como flashbacks, escenas íntimas en solitario o entre dos intérpretes.

RUE: “LAS RALLADAS NO SON ETERNAS”

En el episodio estrenado el pasado mes de diciembre, Rue se abre emocionalmente en una brillantemente dialogada conversación con Alí, su compañero quincuagenario de narcóticos anónimos. Una larga secuencia en un único escenario que nos mantiene enganchados por su hipersensibilidad y empatía. La joven inexperta y su mentor charlan sobre temas tan delicados como la necesidad de creer en algo para querer seguir viviendo. 

JULES: “LOS PERFECTOS A MAMARLA”

Lo mismo ocurre en Los perfectos a mamarla, donde Jules demuestra su madurez de una manera deslumbrante en una primera sesión con su terapeuta. La veracidad del discurso sobre la construcción de la identidad es un auténtico ensayo fílmico, como no podía ser de otra manera, dado que la propia Hunter Schafer – reconocida activista trans- es coguionista del episodio, en el que se profundiza en la idea de femineidad y en la necesidad o no de la aceptación social.

UN LAPSUS REFLEXIVO QUE DEJA LA PUERTA ABIERTA A UNA NUEVA TEMPORADA DE EUPHORIA

Sin entrar en más detalles de la trama principal, en ambos episodios se aborda la importancia de reconciliarse con una misma para poder estar bien con los demás -en este caso para una sana relación entre ambas-. A través de disertaciones que coquetean con lo filosófico, se deja la puerta abierta a una segunda temporada que arranque en el momento en el que finalizó la primera, pero con el conocimiento previo de que algo poderoso ha podido acontecer en el interior de las protagonistas cómo para transformar esta singular historia que es Euphoria.

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