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MINICRITIC WEEKEND #18

Estrenos 06-02-2020

Por Adelaida Valcarce

El comienzo de febrero nos llevará a las salas gracias a la variedad de las propuestas, ya que el menú incluye una esperadísima película basada en un personaje de comic ( Aves de Presa y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn), un alegato de resistencia al fascismo de un director de culto (Una vida oculta),  un film acerca de la represión sexual en Georgia (Sólo nos queda bailar), un peliculón que destapa un episodio oscuro de la historia reciente (El escándalo), una comedia desenfadada (Una misión de locos) y una propuesta transgresora de terror (Bliss)e)

La definición más exacta de Aves de Presa y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn (Cathy Yan)  es la de una película que romperá los esquemas de los amantes del personaje y de los lectores de cómics. Se trata de una comedia loca y desenfadada que hace disfrutar cada segundo del metraje. Destacan las fabulosas escenas de acción y su enfoque como comedia irreverente, en plan Deadpool. Tanto Margot Robbie como Ewan McGregor bordan los personajes, pero la gran sorpresa de la película es Mary Elizabeth Winstead como Huntress (Cazadora)
DC y Warner han dado con la tecla que necesitaban para dar forma a su propio Universo: hacer películas en las que lo de menos es que sean de superhéroes (en este caso de supervillanos, de anti-héroes), que provengan de un cómic.

aves de presa

Basada en hechos reales, Una vida oculta de Terrence Malick, cuenta la historia del campesino austríaco Franz Jägerstätter, que se negó a jurar lealtad a Hitler y luchar con los nazis en la Segunda Guerra Mundial. El personaje real habría permanecido en el olvido de no haber sido por la investigación de un estadounidense, Gordon Zahn, que descubrió y publicó las misivas que se enviaron Franz y su mujer Fani tras el arresto de aquel por deserción.
Aunque la película se basa en cartas, quizás la parte más sólida sea la que habla del período anterior a la escritura de la primera carta, en la que Malick nos muestra la vida idílica de Franz, Fani y sus tres hijas. Después de que Franz se niegue a luchar o rendir pleitesía al Führer, son estigmatizados en el pueblo. Las tropas le acorralan y él mismo opta por ir a a la cárcel acusado de traición.
Lo que da a Franz el poder de resistir y a Fani la capacidad de apoyarle es la fe inquebrantable de ambos. Las tramas de la resistencia al fascismo resultan particularmente pertinentes en la actualidad. Esta es una cinta en la que las convicciones religiosas se convierten en virtud e incluso en una fuerza poderosa, sobre todo porque la estética y el ritmo de Malick requieren que el mundo vaya más lento y encuentre tiempo para contemplar este testimonio de héroes anónimos.

La historia arquetípica de iniciación que cuenta Levan Akin en Solo nos queda bailar se centra en Merab, un joven bailarín que busca llegar a la excelencia por todos los medios, al estilo de Miles Teller en Whiplash (2014). A diferencia de lo que pueda parecer a simple vista, la danza tradicional en Georgia es una forma de expresión hipermasculina, que gira sobre la rigidez y la fuerza. Como el severo y agresivo tutor de Merab recuerda a sus alumnos: «no hay sitio para la debilidad en el baile georgiano».
El problema de Merab, es que no es tan masculino como sus compañeros, y su feminidad, por extensión, se percibe como fragilidad. En esas llega un nuevo bailarín y explota su verdadera naturaleza sexual, a pesar de tener como novia a su compañera de baile desde los 10 años. La forma en la que todo esto ocurre es tan delicada y orgánica como la de Call me by Your Name (2017) pero, con todo el respeto por el film de Guadagnino, en Solo nos queda bailar es mucho más creíble y significativa.
Cada escena funciona junto a la anterior para construir una sólida estampa de una sociedad en la que los roles masculinos y femeninos están fuertemente definidos, y cualquier variación es romper el débil equilibrio. Un film delicado y duro que muestra la realidad social de Georgia como una radiografía.

solo nos queda bailar

En julio de 2016 el que fuera todopoderoso presidente de Fox News, Roger Ailes, tuvo que dejar su puesto tras ser acusado de acosar sexualmente a varias mujeres. El director Jay Roach narra en El escándalo (Bombshell), la caída de uno de los hombres más influyentes de la derecha americana de las últimas décadas. Todo un gurú que cambió la forma de hacer política y televisión. Y en efecto la película muestra una forma de entender la vida, que va más allá que un mero caso de hostigamiento en el entorno laboral. Mediante una puesta en escena ágil y un ritmo que no decae, efectúa un retrato agudo de un conservadurismo ya pasado de moda. Sin caer en la parodia ni en el estereotipo, presenta un entorno casposo, con un machismo de manual, donde la mujer objeto desfila por los platós convertida en trofeo. La intérpretes femeninas de relumbrón (Theron, Kindman y Robbie) son un aliciente más para no perderse la cinta.

el escándalo

Una misión de locos (Ludovic Colbeau) es una comedia francesa que cuenta la historia de un psicólogo llamado Romain Martin (Philippe Katerine) que está fascinado por los relatos que le explica su paciente Léo Milan (Dany Boon) en las que afirma ser un espía internacional altamente capacitado y especializado en la recuperación de rehenes. Entre las historias que le cuenta, le advierte que Louise, su prometida, está en peligro y va a ser secuestrada. Pero Romain tiene claro que todo es mentira y que se trata de delirios del paciente… hasta que le informan de que Louise ha desaparecido. Esta es la trama de esta aventura delirante con chispas geniales y recursos de sobra conocidos en el género. En definitiva, una cinta con la que pasar un buen rato sin más pretensiones.

una misión de locos

Cada cierto tiempo se suele manifestar puntualmente un tipo de producción alternativo, a caballo entre el cine de terror y una fantasía lisérgica, que suele llamar la atención entre los cinéfilos más acérrimos.  Eso y más es Bliss (Joe Bezos), una especie de cuento de vampirismo de nuevo cuño, con una protagonista única,  una artista en pleno proceso y la falta de inspiración como leitmotiv.
El poder de las imágenes por encima del argumento lleva a Bezos a sacrificar elementos narrativos, pero carece de importancia visto el resultado  y  tiene algún apunte interesante, como el bloqueo creativo, bien expresado en el magnetismo que desprende ese lienzo en continua metamorfosis, como si tuviera vida propia creciendo ante los ojos alucinados del espectador.
Bliss se manifiesta como un trabajo sumamente complejo, al que conviene acercarse con precaución y buenas dosis de paciencia, al menos hasta ver estallar su particular y cruento desenlace del cual disfrutará el público amante del terror más bizarro. 

bliss

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